La conferencia del pasado 9 de diciembre en el Diario Información “Cómo transformar el dolor en compasión” fue una invitación en toda regla a transitar, de la mano del corazón y de la conciencia, por nuestro propio laberinto emocional.

 

Así pues el viernes 11, tras tomarnos en la sobremesa “Un café con Lola” y deleitarnos con la entrañable entrevista que le hizo al Maestro (escuchar), fuimos testigos de cómo “la cálida Voz” tuvo como pareja de baile a “la Sabiduría” y juntos, danzaron al unísono la melodía de la vida, ¡el AMOR!

La jornada del sábado 12 vino con regalo. Compartimos ​zazén junto al Maestro​ en la sede del Centro Zen Kômyô​. ​S​entarse a su lado en el dojo y respirar la atmósfera creada entre todos fue un buen comienzo. La buena predisposición de los participantes en el seminario ya estaba poniéndose de manifiesto.

 

​S​entarse y ​s​entirse, por ahí se empieza, no hay más...

 

De esta manera, inmersa en los contenidos del seminario, opté por dejarme llevar por el arte y la destreza del Maestro. El proceso de identificación de “aquello que duele” así como, la aceptación y el perdón del mismo, no serán terrenos fácilmente transitables, pero sí indispensables, por los que habrá que pasar para liberar a la conciencia de ese halo de “quimera” que lleva puesto.

 

Desidentificar para transformar, también formará parte del proceso.

 

El seminario, con un lenguaje cercano y con un buen nivel de entrega por ambas partes, resultará tremendamente experiencial, ya nos avisó el Maestro. Las meditaciones guiadas fueron parte importante del aprendizaje.

 

La meditación Metta, fue una despedida con un broche curativo.

 

Iniciamos el periplo de mirar hacia nosotros mismos de la mano del Maestro, de Dokushô Villalba. Maestro, aquel que te ayudará a descubrir tus propias capacidades para transitar por la Vida, ¡nada más y nada menos!

 

PD: La elección de la música, pura exquisitez... ¡También nos lo había avisado!

 

Elena Cabrera Galisteo